Tu...



Tu... Tan llena de sensualidad te escondes en tu ridícula timidez sin saber que tu cara es de las más lindas que me he encontrado, escondiendo a veces esa sonrisa tan maravillosamente perfecta con la que muy a mi pesar mío podrías enamorar a cualquier hombre... Tu, tan risueña que eres capaz de reírte del mundo a carcajadas y si intentas contener la risa dos lagrimas resbalaran por tus mejillas anunciando que no puedes aguantar un minuto más.
Tu, tan perfecta, tan alegre y divertida, inteligente y emotiva, tan ardiente y sexy... Te escondes muy a menudo en un simple y llano "no", en una creencia absurda de que no lo vales y de que quizás, solo quizás, este loco... 

Y lo peor de todo, no eres tú, soy yo... yo, porque siempre miro lo que no tengo que mirar, siempre fijándome en cómo eres, analizando cada segundo y aprendiendo cada parte de ti, cada palabra y en ocasiones, cada gesto. Y si, me he fijado en tu mirada, esa mirada que puede conseguir que cualquier hombre te desee por esa sensualidad que desprende. En tu sonrisa la cual utilizas a tu antojo, mezclándola con tus gestos para poder conseguir cualquier cosa que te propongas, esa sonrisa alegre o simplemente picarona, esa sonrisa atrevida y que te incita a probar todo lo que me eches encima. Tus labios con los que me puedes seducir sin tocarlos, labios tan dulces que cualquier hombre se paralizaría al verse rozados por ellos en su propio cuello, seguido de tu aliento, tu voz y tus susurros. Claro que me he fijado, me he fijado en ti, en tu pelo que tiene ese "no sé qué" que lo vuelve tan loco, tan salvaje y a la vez tan calmado entre la huella de mis propios dedos. En ti y en tu cuerpo, un cuerpo que cualquier mujer envidiaría y yo, concretamente, se moriría por acariciar... suavemente... mientras vas perdiendo la ropa, como los arboles pierden las hojas cuando llega su estación... acariciar cada centímetro de tu suave piel mientras noto como tu corazón se acelera, mientras noto como tu respiración se agita, poco a poco y de forma progresiva hasta que tú no eres dueña de tus propias manos que solo buscan el calor de mi cuerpo, ir deslizando la llena de mis dedos por el largo de tu espalda como si de una pluma se tratase, erizando cada bello, activando cada impulso eléctrico de tu cuerpo y poco a poco pasar mi lengua, casi tan suave como mis dedos, por tu espalda hasta acabar aterrizando en tu cuello. Pensar mil maneras de hacerte sentir una mujer y demostrarte que yo soy un hombre, cogerte cual novia recién casada antes de pisar el umbral de su casa, colocarte encima de la mesa, y yo, entre tus piernas, quitarte la camiseta y besarte de manera que notes ese puto cosquilleo en el bajo vientre y pienses "joder!", pasar mis manos por tus costados, pasar de manera firma pero suave por tu espalda hasta tenerte tan cerca que tu corazón y el mío se alineen en el mismo compás. Entonces, y solo entonces sacare las fuerzas y el valor para tumbarte en la cama, hacerte todo lo que siempre has imaginado o incluso deseado, para tocar cada parte de ti, para que toque cada parte de mi... Envolverte en mi calor y poco a poco acercarme a tus labios, húmedos, sensibles... ardientes... besarte y sobre esa misma cama entregarme a ti cada noche entregarte a mi cada día, sentirte piel con piel, mirarte... De nuevo te beso, sientes como tanteo tu cuerpo, como recorro tu cuerpo con mis dedos y te pierdes en mi calor. Entonces es cuando llega tu desesperación y el ansia de tu entrega, y por fin te abandonas a mis deseos dejando que tu propio calor se una al mío con un gemido inicial…







Y ahora Tu... tan llena de sensualidad dejas de esconderte en tu ridícula timidez para demostrar quién puedes ser, dejando ver todo el potencial que tienes, sacar a relucir tus mordiscos, tus besos, tus miradas posesivas y tus sonrisas provocadoras... Tú, tan risueña como siempre dejas la risa a un lado para que un llanto de gemidos tan cargados de pasión se apodere de tu voz, tan fuertes que serian un aullido en la misma noche que hoy abriga mi cuerpo.
Tu, tan perfecta, tan alegre y divertida, tan inteligente y emotiva, tan ardiente y sexy dejas de esconderte en un simple y llano "no", dejas de lado esa creencia absurda de que no lo vales y de que quizás y solo quizás sea yo el loco para así demostrarme quien de verdad eres, para demostrar a todos que vales todo lo que un hombre pueda tener en su miserable vida y eres todo lo que un hombre podría desear en su imaginación...





1 comentarios:

Semilla de mujer dijo...

Te has superado... me engañas y encontraste una musa que ha inspirado tan bellas palabras. Simplemente precioso y excitante. Me gusta.

Un beso ;)

Publicar un comentario