Esto es todo... Por ahora...



Muy buenas, no sé quien me lee, o quien deja de hacerlo, no sé si eres hombre o mujer ni siquiera la edad que tienes en este mismo instante. No sé si hace mucho tiempo que me lees, o poco,no sé si esta es la primera entrada que lees pero si se algo... Esta es la ultima entrada que leerás en este blog.

Quiero empezar agradeciendo a todo el mundo, estar agradecido por como sois, buenos o malos, eso no importa porque no los hay buenos ni malos, hay personas y creo que todos tenemos derecho a cometer errores, todos tenemos derecho a equivocarnos y por supuesto a sentirnos arrepentidos. Quiero daros las gracias por todos los momentos que me habéis brindado y también por todos esos momentos malos, por toda esa tristeza que me habéis proporcionado todos y cada uno de vosotros, por todo el dolor que he pasado a consecuencia de vuestros errores y de los mios propios... Porque todos esos errores y aciertos me han llevado a ser quien soy, mejor o peor, pero yo mismo y eso me vale. A mi me vale.

Ha llegado el momento de dejar al lado esto, durante mucho tiempo buscaba algo, durante mucho tiempo he intentado ser feliz, de muchas maneras, he sido alegre y divertido, he sido antipático y cruel, he sido misterioso, he sido sexy y también he sido el tío mas estúpido que os habéis encontrado, lo sé... Pero es el momento de cambiar algo en mi vida porque después de tanto tiempo, después de tanto tiempo buscando aquello que me complete lo he encontrado... He dicho que es el momento de cambiar algo en mi vida y lo curioso es que estoy dispuesto y voy a cambiar mi vida por completo. 

Si me lees, ya sabes de que hablo y si no, lo sabrás de que te lo demuestre. 

Como ya dije esta es mi ultima entrada, durante mucho tiempo he sido feliz y otras veces he sido desdichado... Pero ahora y desde un tiempo ha cambiado, me levanto ilusionado y me acuesto sin sueño, me acuesto espectante de ese calor que necesito y esas caricias que anhelo y me despierto imaginando como es darte unos "Buenos días preciosa" mientras me besas los labios... Es por eso por lo que voy a luchar.

Quizás eche de menos esto de escribir... Sinceramente, ahora no lo echo de menos y no pierdo mi tiempo en escribir, pero como es mi ultima entrada quiero dedicaros un cuento, es un cuento de Jorge Bucay. Los que me conocéis probablemente conoceréis este cuento porque os lo habré contado en algún momento y los que no lo conozcáis por favor, prestad atención, mejor dicho... aunque lo conozcáis prestad atención:

Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día. Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real. Pero claro al primer frío la mitad se fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue.
Habían empezado el primero de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y solamente quedó un joven.Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días.
La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera. Entonces le había dicho al rey:

- Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere.

El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él.
Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le dijo:

- Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste aguantar un día más?

Y el hijo contestó:

- ¿Sabes madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento no merece de mi, Amor, ¿verdad madre?  "

Cuando quieres a alguien, cuando de verdad amas, estando en una relación y pudiéndote evitar una gota de sufrimiento el otro no lo hace, es porque... todo se ha acabado. Os cuento este cuento para que siempre, SIEMPRE, os valoréis. No podéis controlar lo que hace la gente pero si lo que hacéis vosotros, yo por mi parte, haré feliz a quien quiero que lo sea, a esa persona que a día de hoy cada día, cada puto día, me saca una sonrisa... Y lo mas asombroso es que lo consigue con solo sonreír. Voy a luchar por esa persona, porque ahora es mi vida, porque es lo que siempre quise y tanto me costo encontrar y que nadie piense, NI POR UN SEGUNDO, que me voy a rendir. Darlo todo es mi forma de ser...

Es decir... Si no doy todo por lo que quiero, incluso mi propia vida por su felicidad... ¿Que clase de hombre seria?



Chicos, lectores, amigos, familiares... O lo que quiera que seáis, luchad por lo que queréis, luchad por vuestros sueños, luchad por hacer feliz a esa persona que amáis... Porque nadie lo hará por vosotros. Haced feliz a esa persona que con solo una sonrisa os vuelve locos, os atonta con una mirada, hacedla feliz siempre porque es esa gota de sufrimiento la que marca la diferencia... Yo le evito todo el sufrimiento echándome todo a mi espalda, presumo de ser fuerte y lo voy a demostrar... ¿Podriais vosotros?

Se que no es la entrada que esperáis ni que probablemente querréis... pero es lo que hay chicos...

Yo me retiro, ahora voy a luchar por mi vida, voy a luchar hasta que se me caigan los brazos por esa persona que me hace feliz, voy a luchar por hacerla feliz y estar con ella el resto de mi vida.


Cuidaros Mucho.


Después de tanto tiempo...



Éramos amigos desde hace muchos años, pero hacia 4 que no sabíamos nada el uno del otro, yo rompí el contacto con ella, y fue un error que si volviera atrás seguramente no cometería… Volvimos a tomar el contacto y me alegre sinceramente de volver a tener noticias suyas y que no estuviera enfadada conmigo. Éramos muy buenos amigos, nos contábamos todos, todos los cotilleos de nuestros amigos, teníamos cosas en común, nos reíamos juntos… Era mi mejor amiga.

Después de tanto tiempo quedamos de nuevo para vernos y por todo ese tiempo sin saber nada el uno del otro había muchas cosas que contar, pero la verdad todo se volvió extraño, experimentamos algo que hasta ahora no nos había pasado nunca… Quedamos para ir al cine y una vez allí compramos las entradas para la última sesión a la que por cierto ya íbamos tarde, nada más entrar ya estaba oscuro y nos percatamos de que la sala estaba casi vacía, solo un anciano sentado en las primeras filas así que decidimos ponernos atrás lo más alejados posibles, para no molestar y que no nos molestasen, las risas seguramente serian inevitables, arriba podríamos hacer lo que quisiéramos sin temor a que nos vieran. Estábamos viendo la peli cuando sin querer choque mi pierna con la suya, estaba nervioso e inquieto, la verdad es que es una de las chicas más atractivas que he visto nunca, y bueno tenerla al lado siempre era algo que podía ponerme nervioso. Ella me agarro el muslo con fuerza como para intentar hacerme cosquillas y decirme que me tranquilizara y me estuviese quieto, pero lejos de calmarme empezamos a juguetear un poco el uno con el otro, al rato ella cogió mi mano y comenzó a acariciarla y a entrelazar a veces nuestros dedos, me sentía raro, muy raro pero a la vez muy a gusto y sinceramente comenzaba a excitarme y ella también, se le notaba. De alguna manera siempre sabíamos lo que pensaba el otro o lo que sentía el otro.  Note que se estaba inquietando y aparte el reposabrazos del asiento, se acerco a mí y me abrazo delicadamente, yo coloque mi brazo por detrás de su espalda rodeando su cintura, su cabeza, recostada cerca de mi cuello. Coloque mi mano sobre su rodilla y quise hacerle cosquillas pero era una de sus zonas más sensibles y me acorde cuando ya la estaba tocando, deslice mi mano acariciando su pierna mientras ella comenzaba a excitarse, colocó su mano sobre mi pecho mientras lo acariciaba y poco a poco se acercaba a mi cuello para besarlo y morderme la oreja, aquello me encantó. Mis manos se deslizaron en su vientre y note como ella se encogía, estaba a gusto conmigo, asique colé mi mano bajo su blusa y acaricie su ombligo; Ella fue bajando acariciando mi vientre hasta llegar a mis piernas, rozo su mano con mi entrepierna y apretó con fuerza, me sentí un tanto vulnerable. Desabrochó mi cinturón y mi pantalón y solo mi ropa interior separaba mi pene de su mano, se deslizo bajo ella y comenzó a acariciarme y a masturbarme, una de mis manos acariciaban sus pechos quitándole el sostén que me molestaba mientras la otra notaba el calor y la humedad de sus braguitas. Aparté las braguitas y acaricie sus labios, jugué con su clítoris y sus gemidos se dejaban caer en la sala de forma tímida, ambos nos estábamos excitando demasiado…

De pronto bajó mis pantalones y mi ropa interior y yo baje sus braguitas levantando su falda, la senté encima de mí y comenzó a montarme mientras yo lamia y jugaba con sus pechos. Mordía de vez en cuando sus pezones y mis manos rodeaban su espalda, apretándola con fuerza y acercándola a mi cuerpo caliente, sus manos apoyadas en mi pecho lo arañaban y su mirada llena de deseo me pedía más y más. Sus caderas comenzaron a moverse de forma rápida y continua mientras yo besaba y mordía su cuello, pronunció mi nombre susurrándomelo al oído y me dijo que quería follarme hasta que durmiéramos de agotamiento, eso me encendió aun mas y mis caderas la levantaban, se había vuelto bastante violento y duro y a ambos nos encantaba, ella gemía todo lo alto que podía sin que nos escuchara aquel anciano, mi respiración era acelerada y nuestros latidos eran intensos, mientras me montaba, durante una milésima de segundo nuestros ojos se conectaron y fue entonces cuando ambos nos corrimos… ella grito fuerte y araño mi espalda, yo contuve mi grito en una respiración fuerte y desahogada mientras mis manos arrimaban su cuerpo al mío, quedamos chorreando por nuestros flujos y mi semen, hasta el punto de escurrir por su pierna… Con un dedo limpio delicadamente lo que escurría arrimándolo a su boca. Quedamos exhaustos, pero queríamos más… Después de tanto tiempo, era lo que nuestros cuerpos pedían.






Esa película nunca la terminamos de ver, pero cada tarde que podíamos vernos recreábamos escenas similares a lo vivido en aquella butaca.

Dice que me desea...



"Me dice que me desea, no perderé ni un segundo en preguntarme como
demonios he podido tener tanta suerte. 
Huele como deben oler los ángeles, la mujer perfecta, una diosa."



La noche estaba cerrada, ni una nube en el firmamento y este siendo alumbrado por millones de estrellas. En frente, ella, tan perfecta como de costumbre y yo sin poder acostumbrarme a su belleza. Sus ojos iluminaban mi rostro y yo solo podía pensar en su piel, pensar en rozar cada poro de su cuerpo, pensar en sus labios suaves y húmedos, deseosos de tenerme cerca... --Siempre se hace la dura, siempre se hace de rogar y yo siempre estaré dispuesto a rogar por su presencia. Insistiré cada día por tenerte cerca, por tenerte a mi lado y por poder hacer que sientas lo que siento yo cuando tus manos rozan mi pecho, ¿Alguna vez te he dicho lo que me gusta eso?-- 

No sé cuando empezó. Solo puedo decir que me desperté dándome cuenta que la observaba detenidamente. Miraba su cuerpo menudo, pero bien contorneado, sus manos pequeñas, sus labios más delgados que gruesos, pero muy delineados. Sus ojos café oscuro, su bello rostro. Sus piernas tónicas fruto de su juventud y del ejercicio. Lo que más me atraía de ella era su mirada, intensa, deseosa y provocadora. --No me mires así, no respondo de mi.-- Nuestras miradas se buscaban diciendo y susurrando nuestros deseos.

La abracé, la traje hacia mí y la apreté con fuerza, quería que me sintiera, que sintiera mi calor, mis ganas de tenerla conmigo, que sintiera lo que deseaba hacerle. Comencé a acariciar su espalda, levante con una mano su blusa por la parte de atrás acariciando su piel suave pero de forma intensa mientras mi otra mano sujetaba su cintura que comenzaba a contonearse contra mí. Le quite la blusa y sin esperarlo la levante y la coloqué encima de la mesa, ella me miró con esa sonrisa picara que tanto me enloquece y sobre la mesa ella empezó a tocar mi cuerpo, metió las manos bajo mi camiseta, notando mis abdominales, mi pecho, me agarró con fuerza la espalda, me arañaba... me encantaba... Mis manos cada vez mas acaloradas dominaban su espalda, jugaban con su bajo vientre, mi mano derecha paso por su cuello de forma velada, pasó por la nuca mientras agarraba con fuerza su pelo, aparte su rostro y bese su cuello, primero de forma tierna y suave pero se tornó salvaje cuando sus manos arañaban mi pasión. Le baje suavemente los pantalones y ella desabrochaba los míos. Bese sus piernas, desde el tobillo hasta llegar a sus muslos donde deje caer un tímido mordisco, tenía unas ganas locas de hacerla mía, ella tenía unas ganas locas de entregarse a mi deseo, a su deseo.

La levante de allí cogiéndola en brazos y la tumbe sobre la cama, jugué con sus braguitas un rato hasta quitárselas y jugar con su sexo. Ella quería jugar conmigo y comenzamos una carrera en la que cada uno probaba la golosina del otro, paro de pronto y me tumbo en la cama, sus manos ardían, sus uñas se clavaban en mi piel, su boca susurraba mi nombre y sus jadeos, sus mordiscos en mis abdominales delataban su deseo... Se coloco encima de mí y comenzó a montarme. Sus pechos bailaban al son del movimiento, su pelo sobre su cara, sus manos apretando mi pecho, sus ojos en blanco y su boca deseándome. -- ¡Quiero más! -Decía. -- Se movía más fuerte y más rápido hasta que sus gemidos delataban su orgasmo. La abrace y la puse de rodillas en la cama, empecé a masturbarme delante de ella pero es demasiado juguetona para estarse quieta, me apartó y continuó ella, metiéndosela en la boca hasta el fondo, jugando con él y lamiéndolo, acariciaba y masajeaba a la vez mis testículos... Era delicioso y yo notaba que iba a estallar, le dije que si seguía a ese ritmo me iba a correr, ella se excito al escuchar eso de tal manera que aumentó el ritmo, estaba deseando que me corriera y ella lo estaba haciendo en ese mismo instante, en el instante en el que yo explotaba, mi semen bañaba su boca, su cara y su pecho, desnudo, terso y precioso. Se lamió y me puso esa sonrisa que tanto me provoca, que tanto me gusta. La noche acababa de empezar, y era larga.







"Me dice que me desea, no perderé ni un segundo en preguntarme cómo 
demonios he podido tener tanta suerte. 
Huele como deben oler los ángeles, la mujer perfecta, una diosa."


Un Reto...

"( A veces un reto es lo mejor que podemos hacer )"



Le daba una pereza enorme parar a repostar en una gasolinera, sólo tenía ganas de llegar y darse un baño, relajarse y verla a Ella, tenerla entre sus brazos. 

El día le había resultado especialmente agobiante, el trabajo fue duro y tuvo más de una reunión con la encargada. Cuando giró a la derecha para tomar la Avenida ya vio a lo lejos la luz encendida del salón.


         -Que ganas tengo de verla -pensó Él.


Aparcó el coche en el garaje y subió las escaleras que comunicaban con el vestíbulo de la vivienda.

Entró en el piso y en la mesa del comedor 2 enormes copas de vino esperaban su momento, Él las cogió y se dirigió al salón contiguo, donde los pies relajados de Ella asomaban detrás del gran sofá. Él se quitó la camiseta para estar mas cómodo y dejó su torso desnudo al aire con unos pantalones vaqueros gastados, estaba muy sexy.

Se acercó y comprobó su rostro dormido iluminado por el juego de reflejos que irradiaba la chimenea.

Sin querer despertarlo, dejó las copas encima de la mesita y besó suavemente su cuello antes de ir a darse un baño. En ese momento Ella despertó y sus miradas confluyeron.


         -Creo que he muerto y acabo de despertar en el cielo -susurró.


Él sonríe y la besa en la boca, sus lenguas empiezan a juguetear como si de 2 serpientes se tratase.

La levanto en volandas sin apenas esfuerzo y se la coloco encima, el se tumbo en el sofá y Ella quedaba encima de Él. Entonces es cuando nota el pene erecto a través de sus braguitas. Los pantalones vaqueros de Él convertía su pene en una montaña dura.
Con movimientos suaves Ella se balanceaba encima de Él mientras seguían besándose; aunque vestida con una camiseta, falda y chaleco, el simple roce con su cuerpo hacía que Ella se notase cada vez más húmeda.

De repente, Él la levantó como si de una muñeca se tratase y la tumbó en el sofá. No quería desnudarla pero deseaba sentir su humedad y su ardor.

Le quitó las braguitas y advirtió como los ojos de Ella le pedían a gritos que lo hiciera.

Sin pensarlo, Él comenzó a lamer su clítoris, primero con largos y lentos movimientos para pasar a cortos pero rápidos. Notaba como ella tensaba los muslos y gemía suavemente, el sudor comenzaba a aflorar sobre la piel de Ella, mientras se mordía con dulzura los dedos.

De repente, lo apartó bruscamente y ella se incorporó. Deseaba sentirse libre; se acabó de desnudar y le bajó suavemente los pantalones vaqueros.

Le bajó los calzoncillos y sus manos tocaron sintiendo la dureza, la suavidad y el calor que irradiaba su pene.
Su lengua comenzó a deslizarse por su pene como si de una pluma se tratase hasta llegar a sus testículos donde se recreó con ellos.

Volvió al principio, esta vez, para sentir en su boca la textura y verlo como se estremecía de placer.

La chimenea ardía suavemente dejando un dulce aroma a roble en el salón y una luz que invitaba a no parar de hacer el amor en toda la noche.
Él cogió una mano a Ella y la invitó a levantarse, la llevó enfrente de la chimenea, de pie, ella apoyó sus manos sobre una madera que contenía diversos trofeos que él había ganado.

Deseosa de sentirlo dentro de ella, le cogió el pene y le ayudó a penetrarla por detrás.

En unos instantes, estaban inmersos en un baile de pasión.
Él, contemplando su espalda mojada, sus senos que bailaban al son de sus movimientos, su boca entreabierta dejando entrever su lengua rosada y sus ojos casi cerrados.

Ella, sin querer huir de él, notando su miembro, acariciando sus glúteos y notando como se contoneaban.

De repente, el mismo fuego que contemplaba enfrente de la chimenea era el mismo que le estaba llenando por dentro. Sentía como sus piernas le temblaban, sus latidos fuertes y rápidos le hacían gemir y el sudor le resbalaba por todo el cuerpo.

Se giró y lo abrazó. Mientras le agarraba fuertemente un mechón de pelo, le besó por toda la cara como si de la última vez se tratase, se deslizo por su cuello donde dejo caer un tierno beso y un apasionado mordisco.

Él, aprovechando que la tenía de cara y después de recuperarse de ese mordisco, la agarro con fuerza los glúteos y la levanto, como aquel que levanta un paquete de folios, colocándosela en la cintura. Allí mismo, contra la pared seguían derrochando el placer.

Ella le pido que parara y que fueran al sofá, y Él, con ella aun encima, sin pensarlo fue al sofá donde se sentó. Ahora Ella era la que mandaba. Claramente.








Ella se movía increíble, ambos gemían y jadeaban del esfuerzo mientras sus cuerpos llenos de sudor se mezclaban, sus lenguas jugaban como si se conocieran de toda la vida y en aquel sofá simplemente dejaron… que la noche terminara el reto.

Cierra los ojos...


Cierra los ojos. Imagínate que estas solo, a oscuras, nada a tu alrededor, abandonas tu mente al olvido y de pronto unos labios  acarician los tuyos. No sabes de quienes  son, pero si sabes de quien te gustaría que fuesen, sigue sin abrir los ojos, imagina a esa persona que tanto deseas.
Piensa e imagina que está delante tuya, que no te ve, pero tú sí. Ahora mismo está saliendo de la ducha, y delante del espejo se da su crema corporal, coge un poco por la mano se la extiende por los pies para seguir por los gemelos y la media piernas. Movimientos circulares ascendentes. Coge más crema y prosigue por los muslos, primero por el izquierdo cogiendo el glúteo, la piel se eriza al propio tacto de sus manos, pues la crema esta fría, y la piel recién salida de la ducha, se tornan con mayor temperatura. Estas viendo a esa persona. Te mueres de ganas por continuar tú aplicando la crema por el muslo y glúteo derecho. Imagínalo bien. Con fuerza. Si pones ganas lo harás. Apareces tu, y esa persona te ve, te divisa, y sabe que le estas mirando. Los dos en silencio delante del espejo, puedes imaginarlo.
Le abres las piernas con las manos sostenida en el espejo grande, coges crema, y por detrás lo extiendes por el muslo derecho y por su glúteo, tus manos calientes suben bien por toda la ingle, rozando un poco sus partes. Mientras observas la cara de esa persona, que cierra los ojos por placer, ves como se eriza su piel y como tú te excitas a saber que como ha reaccionado su cuerpo por un simple roce. Coges mas crema para darla en la barriga y por el pecho, tu, de pie detrás de la otra persona, mientras le susurras al oído, m' me encantas ' mientras muerdes despacio el cuello para observar reacciones, y tus manos se pliegan en la piel de su vientre sedoso y cremoso. Aprovechas para bajarlas y notar su sexo, que está caliente y mojado por las provocaciones de tus manos. Escuchas un leve gemido y como su cuerpo su vuelve vulnerable a tus caricias. Imagínalo. Sigue sin abrir los ojos. Te quitas la ropa y sigues por detras, ambos delante del espejo, coges su pelo con firmeza ladeando su cabeza hasta que la acercas a tu boca, quieres besar esa boca, esos labios, pero luego la apartas, provoca ese deseo.  Coges más crema y la pones por su cuello, la crema dibuja la silueta de tus dedos, ella mueve levemente su cuerpo al unísono de tus caracas, esa persona está en tus manos. Y lo sabes
Con las mismas manos llenas de crema canteas el cuerpo, los dos mirándoos frente a frente, excitados ambos, esa persona por ser acariciada por tus manos y tu por recorrerla con tus caricias., y es en esa milésima de segundo cuando frente a frente notas su pecho acelerado por la respiración, su boca deseosa de tu boca, y embadurnados de crema, que no resistís mas la tentación, decidís con la mirada, sin hablar nada, que vuestros cuerpos se unan y formen uno. Donde las caricias calientes, el pasionalismo desgarrador de vuestras manos se tatúen en vuestra piel de una tonalidad rojiza, y de sentir el calor del otro hasta que todo torne a su fin sea lo más salvaje que hayáis hecho nunca. Imagínalo con todas las fuerzas y deseo que te incite la otra persona.  ¿Puedes?









Hay cosas que pertenecen a la imaginación, tal vez a sueños. Pero si de algo estoy seguro, es que querer es poder y que si quieres, lo consigues. Solo tienes que ir a por ello. Imaginación o sueño. ¿Qué más da?

Una historia...



Era una noche cerrada, verdaderamente oscura, y esto se debía a que estábamos alejados de la ciudad, en concreto estábamos en el campo, de caza mayor. Estábamos esperando que entrara la pieza de caza y la luna llena iluminaba aquella noche tan cerrada, la recuerdo bien y realmente estaba grande y blanca, yo no podía parar de mirarla porque desde bien chico la luna llena me atraía, me encantaba.

Mi padre, observando el paisaje en busca de algo a lo que disparar, reparo unos segundos en mí, mirándome muy atento. Me sacó de mi embelesamiento diciéndome:

            -¿Tanto te gusta?

            - emmmm, ¿Qué? –Dije mientras lo miraba medio adormilado.

            -¿Qué si tanto te gusta la luna llena?

            -Si, no sé porque, me encanta.

En ese momento, dejo todo en el suelo y se acomodó, recostado sobre la hierba y me pregunto si quería escuchar una historia que conocía sobre la luna llena, a lo que por supuesto contesté de forma positiva.

“Un día existió una pareja que se amaba con locura, el lo daba todo por ella y ella solo vivía por él.Un día, lluvioso, quedaron en el puente donde cada mes veían la Luna Llena. Se conocieron una noche de Luna Llena y quisieron mantener eso, a ambos los enamoraba la luna. Esa noche, ella no se presentó...

Jamás volvió a saber nada mas de ella, ni que había pasado ni nada, pero cada mes él rigurosamente iba al puente y se quedaba toda la noche observando la Luna Llena.”

Y es que se dice que la Luna Llena es mágica, se cree que si miras fijamente la Luna puedes sentir cerca a la persona que mas eches de menos aunque este a miles de kilómetros o incluso aunque no esté ya entre nosotros…
Que si miras a la Luna Llena con atención tendrás a tu lado a la persona que necesites en ese momento a tu lado.

Ahora decidme, ¿Miráis la Luna Llena?... ¿Lo haréis?










Creo que ahora entendéis porque es tan importante, porque me gusta tanto y porque casi todas las noches de luna llena, salgo a verla unas cuantas horas. 

Tus recuerdos...





"Mis recuerdos sobre ti acaban de entrar en batalla con el olvido... Mucha suerte."

Sin pensarlo... Parte I



Él tenía una vida bastante sencilla y ella lo mismo… Eran amigos, desde hacía muchos años, salían juntos, reían juntos, lloraban juntos, incluso habían dormido juntos. Nunca se plantearon que algo mas pudiera pasar entre ellos, y era cierto porque no había motivos para así pensarlo.

Un día ella lo llamo para ver una película juntos, él acepto como de costumbre sin pensarlo dos veces. Se presento en su casa, eran alrededor de las 10 de la noche y ninguno de los dos madrugaba al día siguiente. Todo pasó con normalidad, ella hizo palomitas las cuales viendo la película se acabaron rápidamente. Ella que tenía el bol de palomitas encima de las piernas lo aparto a una pequeña mesita que tenia al lado de la cama y él sin darse cuenta que se habían terminado y que había quitado el bol de su sitio alargo la mano para coger unas cuantas… Su mano rozo la cadera desnuda de su amiga, la camiseta un poco subida le permitió notar su piel, ella se estremeció, él al darse cuenta retiro la mano rápidamente, sobresaltado y tímido, se le subieron los colores a la cara al igual que a ella.
Se miraron y por unos segundos se quedaron hipnotizados, ambos ruborizados sin saber qué hacer, que decir… ¿Qué ha sido esa sensación? –Pensó él, Solo una caricia y puso mi piel de gallina… --Se dijo ella a sí misma. Él reacciono saliendo de la mirada hipnotizadora de ella:

                -Es tarde lo mejor será que me vaya…
                -Si… Bueno, ¿Nos vemos mañana?
                -Claro, pasa buenas noches.
                -Igualmente, chao.

Y salió de casa corriendo y acalorado, ella cerró la puerta tras de él y nada mas hacerlo el se apoyo de espaldas en la puerta, ella, apoyada del otro lado, sin saber que el otro estaba detrás, ambos pensando en esa caricia…

Al día siguiente, él la llamo a ella para ir de compras, ella acepto puesto que también tenía cosas que comprar. Sobre las 6 de la tarde, en el centro comercial y terminando las compras, se dirigieron a los aseos. Era como una pequeña sala con un sofá en el medio y a los lados dos pasillos, uno para cada aseo. Cada uno entro al suyo, el no podía dejar de pensar en el momento en el que rozó la cadera de su amiga y ella en el calor de su mano, al terminar se encontraron en la sala, él trago saliva:

                -Oye con respecto a lo de ayer…
                -¿”Que” de ayer?
                -Cuando roce tu piel…
                -Ah eso, no lo recordaba ya… --Fingió ella.
                -Bueno, me gustaría comprobar algo. Sígueme.

Ella lo siguió obedientemente, se metieron en el baño de hombres, levanto suavemente su camiseta y poso su mano en su cadera, ella se estremeció de nuevo, el calor de su mano le encantaba, el tacto de su mano en su piel era la mejor sensación… Poco a poco subió su mano deslizándola suavemente por la espalda y él no paraba de pensar en esa piel tan suave, esa pasión que desprende al rozarla… Ella tenía los ojos cerrados, su respiración se agito y sus latidos se volvieron rápidos e intensos, abrió los ojos y de nuevo se quedaron mirándose, unos segundos. Esta vez fue ella quien reacciono diciendo que era hora de irse.

Pasaron dos días sin llamarse y al tercer día ella lo llamo para decirle que la ayudara a estudiar un poco que tenía un examen muy complicado, él acepto pero pensaba en como acabaría todo aquello, le estaba empezando a gustar y no sabía si era reciproco. Llegó a su casa y se pusieron manos a la obra, a las dos horas decidieron parar un rato a descansar, ella sirvió un par de copas para relajarse y las dejo sobre la mesa, fue a por algo de picar pero antes de cruzar la puerta él le llamó la atención, ella freno en seco, sin siquiera girar la cabeza. Se acercó por detrás y sujeto su cadera con las dos manos, ella llevo sus manos a las de él apretándolas con fuerza. La puso contra la pared sujetando sus caderas, levanto ligeramente su camiseta y rozo su piel, de nuevo su respiración se agito… Él agarro con fuerzas las manos de ella y las puso contra la pared mientras le dice que no se le ocurra moverlas de ahí, que se quede bien quieta. Ella obedece intuyendo lo que se avecina, ella ansiaba su boca, sus labios, sus muerdos en su piel, que le acariciara el cuerpo con sus manos fuertes a la vez que pasionales para poder sentir todo su calor, toda su sensualidad.
Él ardiendo por la boca de ella, por su cuello, comienza a desabrocharle suavemente el pantalón mientras besa y muerde el lóbulo de la oreja. Ella nota la respiración de él en su oído, excitada y nerviosa cierra los ojos y se deja llevar por todo lo que la hace sentir, por cada impulso eléctrico que recorre su espalda, por ese deseo que la está consumiendo y reclama los besos de él. Con los pantalones desabrochados comienza a acariciarla y a bajar poquito a poco el pantalón hasta que finalmente se lo quita. Mete sus manos bajo su blusa, acaloradas y anhelando la piel de ella, comienzan acariciando su cadera, su vientre llegando a la espalda donde unas caricias suaves e intensas se convierten en otras más pasionales, la agarra con fuerza y la arrima a su cuerpo para acariciar su cuello con los labios y con la lengua… Ella se deja entregar al deseo y viendo que no aguanta más lo gira de manera brusca e inesperada, ahora él está contra la pared, pero una mirada desafiante y pasional la frena en seco, se queda paralizada con esa mirada, él posa una mano en su cadera y la sube hasta su espalda, la agarra con fuerza y le transmite que él quiere manejar la situación, la desea, después de tantos años, saben que se desean y ahora él marca el ritmo…
La levanta en brazos con fuerza colocándola en su cintura, y se sienta en el sofá, ella está encima de él pero está claro que el lleva las riendas de la situación, sus manos se han hecho dueño de la espalda de ella, sus caricias marcan el territorio por su cuerpo mientras el va leyendo el diario escrito en cada centímetro de su piel, suave, blanca y sensual. Ella le envuelve el cuello de besos y mordiscos, él de pronto agarra el pelo fuertemente pero sin hacerle daño, gira su cabeza y la besa, primero pasa sus labios rozando los otros, notando la humedad y aumentando el deseo, para más tarde fundirse en ese beso que estaban deseando… Él sujeta la barbilla de ella con dos dedos y la gira, la mira a los ojos mientras dice:

“Quiero hacerte mía, quiero hacerte sentir una mujer y que toda la pasión que guardas dentro me la entregues. Quiero demostrarte esta noche lo que en años de amistad no he hecho y que notes con cada caricia, cada beso, cada mirada y sonrisa desafiante toda la pasión y sensualidad que escondo conmigo.”

En ese momento, sus manos se deslizaron por la espalda de ella, fuertemente, ella arañó su espalda por el escalofrió que sintió al notar las manos de él, le encantaba, era capaz de hacerla sentir deseada con cada caricia. Las manos de él se tornaron fuertes, se incorporo mientras con sus manos la alzaba a ella, le quito la blusa y beso su cuello, bajando por sus pechos… Ella de pronto lo agarro del pelo de manera decidida, le giro la cara y le mordió el cuello, se incorporo y le dijo:

“Quizás sea yo quien tenga algo que demostrarte…”












Mientras lo mirada desafiante y seductora se dejo caer a un lado del sofá… el aceptó el reto y suavemente fue quitando las braguitas de ella deslizándola por sus piernas…

Con solo...


Con solo una de tus caricias, uno de tus besos, una de tus miradas... Con tan solo imaginarte aquí, a mi lado, rozando tu piel, eres capaz de hacer que se me ponga el bello de punta...







"No sé como haces eso que haces, pero no dejes de hacerlo nunca."

28 de Enero...



28 de Enero…

El día empezaba de una manera de lo mas cotidiana para un niño de 16 años, clases por la mañana las cuales fueron buenas. Lleve unas buenas notas a casa con ganas de enseñárselas a mis padres porque me había esforzado para sacarlas, ambos me felicitaron.
Fue pasando la tarde y discutí con mi padre… ya no recuerdo el motivo… solo sé que nos cabreamos mucho el uno con el otro y no hablamos en todo el día…

Me acosté sobre las 11 ya que al día siguiente tenia clases, y me dormí al poco rato… Tuve un sueño de lo más raro, mi madre gritaba mi nombre, desesperada y llorando, y yo no podía moverme, no podía hablar, no podía hacer nada… Angustia y dolor por todos lados, mi madre solo sabia gritar… Me desperté sobresaltado y me di cuenta de que no era un sueño, mi madre me estaba llamando, a gritos, desconsolada, desesperada y llorando… seria alrededor de la 1 de la madrugada. Salí de la cama en el acto y fui corriendo a la habitación de mis padres…
No sabía que pasaba, mi madre estaba en la pared llorando, mirando a mi padre sentado en la cama… gire mi vista poco a poco y entonces lo vi. Mi padre, sentase sobre la cama, estaba sufriendo un infarto… Yo había dado un par de clases de primeros auxilios, levante a mi padre a pulso, sobre unos 90 o 100 kg, sinceramente no sé de donde saqué las fuerzas, y lo coloque en el suelo… Mi madre me gritaba, que hiciera algo, gritaba mi nombre, me agobiaba y desesperaba… Le dije que llamara a urgencias y pidió la ambulancia.

Yo nada mas tumbarlo comencé a practicarle la respiración boca a boca y el masaje cardiaco, era lo único que se me ocurría en ese momento, estaba bloqueado y en shock, no sabía que estaba pasando, que coño había ocurrido… todo era caos y llanto…
Bajaron una pareja de vecinos amigos, la mujer no quería ver aquella escena y el hombre quiso apartarme de mi padre, sabía que había muerto…

                - Fran…

                -- Cállate y sácala de aquí…

                - Pero Fran…

                -- ¡Que te calles y saques a mi madre de una vez de aquí!

La ambulancia tardo 12 minutos en llegar a mi casa, y durante todo el tiempo no pare de hacer todo lo posible por reanimarlo… Ellos hicieron lo posible, pero era tarde. Mi padre, sinceramente mi héroe, murió en mis manos, en mis brazos… Y yo no pude hacer nada para evitarlo.

El médico en jefe de la ambulancia, entre el barullo después de confirmar la muerte, busco a quien atendió a mi padre, contesté rápido con cierta esperanza… Me dijo que no habían podido hacer nada…

-¿Qué edad tienes?

-- 16 años.

-No hemos podido hacer nada por él, pero quiero decirte que has hecho todo lo que estaba en tu mano y lo has hecho bien.

-- No diga que lo hice bien si no está él aquí ahora…

Yo no podía parar de llorar, estaba cabreado, furioso de verdad… No sabía qué hacer, no sabía que pensar, ni podía moverme. En ese instante todo se paró a mí alrededor, no escuchaba nada… solo mi llanto y la ira en mi cabeza… Hasta que oí el llanto de mi madre y de mi hermano, nadie les dijo nada, solo sabían llorar y desesperarse. Me levante, seque mis lagrimas, me acerque a ellos y sonreí.

-Todo va a salir bien –Dije.








Hoy día, aun no sé si podría haber hecho algo mas,
el murió en mis brazos sin yo poder hacer nada y
de lo que más me arrepiento es de haber discutido 
con el aquel día y no haberle dicho “Te quiero.”