Después de tanto tiempo...



Éramos amigos desde hace muchos años, pero hacia 4 que no sabíamos nada el uno del otro, yo rompí el contacto con ella, y fue un error que si volviera atrás seguramente no cometería… Volvimos a tomar el contacto y me alegre sinceramente de volver a tener noticias suyas y que no estuviera enfadada conmigo. Éramos muy buenos amigos, nos contábamos todos, todos los cotilleos de nuestros amigos, teníamos cosas en común, nos reíamos juntos… Era mi mejor amiga.

Después de tanto tiempo quedamos de nuevo para vernos y por todo ese tiempo sin saber nada el uno del otro había muchas cosas que contar, pero la verdad todo se volvió extraño, experimentamos algo que hasta ahora no nos había pasado nunca… Quedamos para ir al cine y una vez allí compramos las entradas para la última sesión a la que por cierto ya íbamos tarde, nada más entrar ya estaba oscuro y nos percatamos de que la sala estaba casi vacía, solo un anciano sentado en las primeras filas así que decidimos ponernos atrás lo más alejados posibles, para no molestar y que no nos molestasen, las risas seguramente serian inevitables, arriba podríamos hacer lo que quisiéramos sin temor a que nos vieran. Estábamos viendo la peli cuando sin querer choque mi pierna con la suya, estaba nervioso e inquieto, la verdad es que es una de las chicas más atractivas que he visto nunca, y bueno tenerla al lado siempre era algo que podía ponerme nervioso. Ella me agarro el muslo con fuerza como para intentar hacerme cosquillas y decirme que me tranquilizara y me estuviese quieto, pero lejos de calmarme empezamos a juguetear un poco el uno con el otro, al rato ella cogió mi mano y comenzó a acariciarla y a entrelazar a veces nuestros dedos, me sentía raro, muy raro pero a la vez muy a gusto y sinceramente comenzaba a excitarme y ella también, se le notaba. De alguna manera siempre sabíamos lo que pensaba el otro o lo que sentía el otro.  Note que se estaba inquietando y aparte el reposabrazos del asiento, se acerco a mí y me abrazo delicadamente, yo coloque mi brazo por detrás de su espalda rodeando su cintura, su cabeza, recostada cerca de mi cuello. Coloque mi mano sobre su rodilla y quise hacerle cosquillas pero era una de sus zonas más sensibles y me acorde cuando ya la estaba tocando, deslice mi mano acariciando su pierna mientras ella comenzaba a excitarse, colocó su mano sobre mi pecho mientras lo acariciaba y poco a poco se acercaba a mi cuello para besarlo y morderme la oreja, aquello me encantó. Mis manos se deslizaron en su vientre y note como ella se encogía, estaba a gusto conmigo, asique colé mi mano bajo su blusa y acaricie su ombligo; Ella fue bajando acariciando mi vientre hasta llegar a mis piernas, rozo su mano con mi entrepierna y apretó con fuerza, me sentí un tanto vulnerable. Desabrochó mi cinturón y mi pantalón y solo mi ropa interior separaba mi pene de su mano, se deslizo bajo ella y comenzó a acariciarme y a masturbarme, una de mis manos acariciaban sus pechos quitándole el sostén que me molestaba mientras la otra notaba el calor y la humedad de sus braguitas. Aparté las braguitas y acaricie sus labios, jugué con su clítoris y sus gemidos se dejaban caer en la sala de forma tímida, ambos nos estábamos excitando demasiado…

De pronto bajó mis pantalones y mi ropa interior y yo baje sus braguitas levantando su falda, la senté encima de mí y comenzó a montarme mientras yo lamia y jugaba con sus pechos. Mordía de vez en cuando sus pezones y mis manos rodeaban su espalda, apretándola con fuerza y acercándola a mi cuerpo caliente, sus manos apoyadas en mi pecho lo arañaban y su mirada llena de deseo me pedía más y más. Sus caderas comenzaron a moverse de forma rápida y continua mientras yo besaba y mordía su cuello, pronunció mi nombre susurrándomelo al oído y me dijo que quería follarme hasta que durmiéramos de agotamiento, eso me encendió aun mas y mis caderas la levantaban, se había vuelto bastante violento y duro y a ambos nos encantaba, ella gemía todo lo alto que podía sin que nos escuchara aquel anciano, mi respiración era acelerada y nuestros latidos eran intensos, mientras me montaba, durante una milésima de segundo nuestros ojos se conectaron y fue entonces cuando ambos nos corrimos… ella grito fuerte y araño mi espalda, yo contuve mi grito en una respiración fuerte y desahogada mientras mis manos arrimaban su cuerpo al mío, quedamos chorreando por nuestros flujos y mi semen, hasta el punto de escurrir por su pierna… Con un dedo limpio delicadamente lo que escurría arrimándolo a su boca. Quedamos exhaustos, pero queríamos más… Después de tanto tiempo, era lo que nuestros cuerpos pedían.






Esa película nunca la terminamos de ver, pero cada tarde que podíamos vernos recreábamos escenas similares a lo vivido en aquella butaca.

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