Un Reto...

"( A veces un reto es lo mejor que podemos hacer )"



Le daba una pereza enorme parar a repostar en una gasolinera, sólo tenía ganas de llegar y darse un baño, relajarse y verla a Ella, tenerla entre sus brazos. 

El día le había resultado especialmente agobiante, el trabajo fue duro y tuvo más de una reunión con la encargada. Cuando giró a la derecha para tomar la Avenida ya vio a lo lejos la luz encendida del salón.


         -Que ganas tengo de verla -pensó Él.


Aparcó el coche en el garaje y subió las escaleras que comunicaban con el vestíbulo de la vivienda.

Entró en el piso y en la mesa del comedor 2 enormes copas de vino esperaban su momento, Él las cogió y se dirigió al salón contiguo, donde los pies relajados de Ella asomaban detrás del gran sofá. Él se quitó la camiseta para estar mas cómodo y dejó su torso desnudo al aire con unos pantalones vaqueros gastados, estaba muy sexy.

Se acercó y comprobó su rostro dormido iluminado por el juego de reflejos que irradiaba la chimenea.

Sin querer despertarlo, dejó las copas encima de la mesita y besó suavemente su cuello antes de ir a darse un baño. En ese momento Ella despertó y sus miradas confluyeron.


         -Creo que he muerto y acabo de despertar en el cielo -susurró.


Él sonríe y la besa en la boca, sus lenguas empiezan a juguetear como si de 2 serpientes se tratase.

La levanto en volandas sin apenas esfuerzo y se la coloco encima, el se tumbo en el sofá y Ella quedaba encima de Él. Entonces es cuando nota el pene erecto a través de sus braguitas. Los pantalones vaqueros de Él convertía su pene en una montaña dura.
Con movimientos suaves Ella se balanceaba encima de Él mientras seguían besándose; aunque vestida con una camiseta, falda y chaleco, el simple roce con su cuerpo hacía que Ella se notase cada vez más húmeda.

De repente, Él la levantó como si de una muñeca se tratase y la tumbó en el sofá. No quería desnudarla pero deseaba sentir su humedad y su ardor.

Le quitó las braguitas y advirtió como los ojos de Ella le pedían a gritos que lo hiciera.

Sin pensarlo, Él comenzó a lamer su clítoris, primero con largos y lentos movimientos para pasar a cortos pero rápidos. Notaba como ella tensaba los muslos y gemía suavemente, el sudor comenzaba a aflorar sobre la piel de Ella, mientras se mordía con dulzura los dedos.

De repente, lo apartó bruscamente y ella se incorporó. Deseaba sentirse libre; se acabó de desnudar y le bajó suavemente los pantalones vaqueros.

Le bajó los calzoncillos y sus manos tocaron sintiendo la dureza, la suavidad y el calor que irradiaba su pene.
Su lengua comenzó a deslizarse por su pene como si de una pluma se tratase hasta llegar a sus testículos donde se recreó con ellos.

Volvió al principio, esta vez, para sentir en su boca la textura y verlo como se estremecía de placer.

La chimenea ardía suavemente dejando un dulce aroma a roble en el salón y una luz que invitaba a no parar de hacer el amor en toda la noche.
Él cogió una mano a Ella y la invitó a levantarse, la llevó enfrente de la chimenea, de pie, ella apoyó sus manos sobre una madera que contenía diversos trofeos que él había ganado.

Deseosa de sentirlo dentro de ella, le cogió el pene y le ayudó a penetrarla por detrás.

En unos instantes, estaban inmersos en un baile de pasión.
Él, contemplando su espalda mojada, sus senos que bailaban al son de sus movimientos, su boca entreabierta dejando entrever su lengua rosada y sus ojos casi cerrados.

Ella, sin querer huir de él, notando su miembro, acariciando sus glúteos y notando como se contoneaban.

De repente, el mismo fuego que contemplaba enfrente de la chimenea era el mismo que le estaba llenando por dentro. Sentía como sus piernas le temblaban, sus latidos fuertes y rápidos le hacían gemir y el sudor le resbalaba por todo el cuerpo.

Se giró y lo abrazó. Mientras le agarraba fuertemente un mechón de pelo, le besó por toda la cara como si de la última vez se tratase, se deslizo por su cuello donde dejo caer un tierno beso y un apasionado mordisco.

Él, aprovechando que la tenía de cara y después de recuperarse de ese mordisco, la agarro con fuerza los glúteos y la levanto, como aquel que levanta un paquete de folios, colocándosela en la cintura. Allí mismo, contra la pared seguían derrochando el placer.

Ella le pido que parara y que fueran al sofá, y Él, con ella aun encima, sin pensarlo fue al sofá donde se sentó. Ahora Ella era la que mandaba. Claramente.








Ella se movía increíble, ambos gemían y jadeaban del esfuerzo mientras sus cuerpos llenos de sudor se mezclaban, sus lenguas jugaban como si se conocieran de toda la vida y en aquel sofá simplemente dejaron… que la noche terminara el reto.

Cierra los ojos...


Cierra los ojos. Imagínate que estas solo, a oscuras, nada a tu alrededor, abandonas tu mente al olvido y de pronto unos labios  acarician los tuyos. No sabes de quienes  son, pero si sabes de quien te gustaría que fuesen, sigue sin abrir los ojos, imagina a esa persona que tanto deseas.
Piensa e imagina que está delante tuya, que no te ve, pero tú sí. Ahora mismo está saliendo de la ducha, y delante del espejo se da su crema corporal, coge un poco por la mano se la extiende por los pies para seguir por los gemelos y la media piernas. Movimientos circulares ascendentes. Coge más crema y prosigue por los muslos, primero por el izquierdo cogiendo el glúteo, la piel se eriza al propio tacto de sus manos, pues la crema esta fría, y la piel recién salida de la ducha, se tornan con mayor temperatura. Estas viendo a esa persona. Te mueres de ganas por continuar tú aplicando la crema por el muslo y glúteo derecho. Imagínalo bien. Con fuerza. Si pones ganas lo harás. Apareces tu, y esa persona te ve, te divisa, y sabe que le estas mirando. Los dos en silencio delante del espejo, puedes imaginarlo.
Le abres las piernas con las manos sostenida en el espejo grande, coges crema, y por detrás lo extiendes por el muslo derecho y por su glúteo, tus manos calientes suben bien por toda la ingle, rozando un poco sus partes. Mientras observas la cara de esa persona, que cierra los ojos por placer, ves como se eriza su piel y como tú te excitas a saber que como ha reaccionado su cuerpo por un simple roce. Coges mas crema para darla en la barriga y por el pecho, tu, de pie detrás de la otra persona, mientras le susurras al oído, m' me encantas ' mientras muerdes despacio el cuello para observar reacciones, y tus manos se pliegan en la piel de su vientre sedoso y cremoso. Aprovechas para bajarlas y notar su sexo, que está caliente y mojado por las provocaciones de tus manos. Escuchas un leve gemido y como su cuerpo su vuelve vulnerable a tus caricias. Imagínalo. Sigue sin abrir los ojos. Te quitas la ropa y sigues por detras, ambos delante del espejo, coges su pelo con firmeza ladeando su cabeza hasta que la acercas a tu boca, quieres besar esa boca, esos labios, pero luego la apartas, provoca ese deseo.  Coges más crema y la pones por su cuello, la crema dibuja la silueta de tus dedos, ella mueve levemente su cuerpo al unísono de tus caracas, esa persona está en tus manos. Y lo sabes
Con las mismas manos llenas de crema canteas el cuerpo, los dos mirándoos frente a frente, excitados ambos, esa persona por ser acariciada por tus manos y tu por recorrerla con tus caricias., y es en esa milésima de segundo cuando frente a frente notas su pecho acelerado por la respiración, su boca deseosa de tu boca, y embadurnados de crema, que no resistís mas la tentación, decidís con la mirada, sin hablar nada, que vuestros cuerpos se unan y formen uno. Donde las caricias calientes, el pasionalismo desgarrador de vuestras manos se tatúen en vuestra piel de una tonalidad rojiza, y de sentir el calor del otro hasta que todo torne a su fin sea lo más salvaje que hayáis hecho nunca. Imagínalo con todas las fuerzas y deseo que te incite la otra persona.  ¿Puedes?









Hay cosas que pertenecen a la imaginación, tal vez a sueños. Pero si de algo estoy seguro, es que querer es poder y que si quieres, lo consigues. Solo tienes que ir a por ello. Imaginación o sueño. ¿Qué más da?

Una historia...



Era una noche cerrada, verdaderamente oscura, y esto se debía a que estábamos alejados de la ciudad, en concreto estábamos en el campo, de caza mayor. Estábamos esperando que entrara la pieza de caza y la luna llena iluminaba aquella noche tan cerrada, la recuerdo bien y realmente estaba grande y blanca, yo no podía parar de mirarla porque desde bien chico la luna llena me atraía, me encantaba.

Mi padre, observando el paisaje en busca de algo a lo que disparar, reparo unos segundos en mí, mirándome muy atento. Me sacó de mi embelesamiento diciéndome:

            -¿Tanto te gusta?

            - emmmm, ¿Qué? –Dije mientras lo miraba medio adormilado.

            -¿Qué si tanto te gusta la luna llena?

            -Si, no sé porque, me encanta.

En ese momento, dejo todo en el suelo y se acomodó, recostado sobre la hierba y me pregunto si quería escuchar una historia que conocía sobre la luna llena, a lo que por supuesto contesté de forma positiva.

“Un día existió una pareja que se amaba con locura, el lo daba todo por ella y ella solo vivía por él.Un día, lluvioso, quedaron en el puente donde cada mes veían la Luna Llena. Se conocieron una noche de Luna Llena y quisieron mantener eso, a ambos los enamoraba la luna. Esa noche, ella no se presentó...

Jamás volvió a saber nada mas de ella, ni que había pasado ni nada, pero cada mes él rigurosamente iba al puente y se quedaba toda la noche observando la Luna Llena.”

Y es que se dice que la Luna Llena es mágica, se cree que si miras fijamente la Luna puedes sentir cerca a la persona que mas eches de menos aunque este a miles de kilómetros o incluso aunque no esté ya entre nosotros…
Que si miras a la Luna Llena con atención tendrás a tu lado a la persona que necesites en ese momento a tu lado.

Ahora decidme, ¿Miráis la Luna Llena?... ¿Lo haréis?










Creo que ahora entendéis porque es tan importante, porque me gusta tanto y porque casi todas las noches de luna llena, salgo a verla unas cuantas horas. 

Tus recuerdos...





"Mis recuerdos sobre ti acaban de entrar en batalla con el olvido... Mucha suerte."

Sin pensarlo... Parte I



Él tenía una vida bastante sencilla y ella lo mismo… Eran amigos, desde hacía muchos años, salían juntos, reían juntos, lloraban juntos, incluso habían dormido juntos. Nunca se plantearon que algo mas pudiera pasar entre ellos, y era cierto porque no había motivos para así pensarlo.

Un día ella lo llamo para ver una película juntos, él acepto como de costumbre sin pensarlo dos veces. Se presento en su casa, eran alrededor de las 10 de la noche y ninguno de los dos madrugaba al día siguiente. Todo pasó con normalidad, ella hizo palomitas las cuales viendo la película se acabaron rápidamente. Ella que tenía el bol de palomitas encima de las piernas lo aparto a una pequeña mesita que tenia al lado de la cama y él sin darse cuenta que se habían terminado y que había quitado el bol de su sitio alargo la mano para coger unas cuantas… Su mano rozo la cadera desnuda de su amiga, la camiseta un poco subida le permitió notar su piel, ella se estremeció, él al darse cuenta retiro la mano rápidamente, sobresaltado y tímido, se le subieron los colores a la cara al igual que a ella.
Se miraron y por unos segundos se quedaron hipnotizados, ambos ruborizados sin saber qué hacer, que decir… ¿Qué ha sido esa sensación? –Pensó él, Solo una caricia y puso mi piel de gallina… --Se dijo ella a sí misma. Él reacciono saliendo de la mirada hipnotizadora de ella:

                -Es tarde lo mejor será que me vaya…
                -Si… Bueno, ¿Nos vemos mañana?
                -Claro, pasa buenas noches.
                -Igualmente, chao.

Y salió de casa corriendo y acalorado, ella cerró la puerta tras de él y nada mas hacerlo el se apoyo de espaldas en la puerta, ella, apoyada del otro lado, sin saber que el otro estaba detrás, ambos pensando en esa caricia…

Al día siguiente, él la llamo a ella para ir de compras, ella acepto puesto que también tenía cosas que comprar. Sobre las 6 de la tarde, en el centro comercial y terminando las compras, se dirigieron a los aseos. Era como una pequeña sala con un sofá en el medio y a los lados dos pasillos, uno para cada aseo. Cada uno entro al suyo, el no podía dejar de pensar en el momento en el que rozó la cadera de su amiga y ella en el calor de su mano, al terminar se encontraron en la sala, él trago saliva:

                -Oye con respecto a lo de ayer…
                -¿”Que” de ayer?
                -Cuando roce tu piel…
                -Ah eso, no lo recordaba ya… --Fingió ella.
                -Bueno, me gustaría comprobar algo. Sígueme.

Ella lo siguió obedientemente, se metieron en el baño de hombres, levanto suavemente su camiseta y poso su mano en su cadera, ella se estremeció de nuevo, el calor de su mano le encantaba, el tacto de su mano en su piel era la mejor sensación… Poco a poco subió su mano deslizándola suavemente por la espalda y él no paraba de pensar en esa piel tan suave, esa pasión que desprende al rozarla… Ella tenía los ojos cerrados, su respiración se agito y sus latidos se volvieron rápidos e intensos, abrió los ojos y de nuevo se quedaron mirándose, unos segundos. Esta vez fue ella quien reacciono diciendo que era hora de irse.

Pasaron dos días sin llamarse y al tercer día ella lo llamo para decirle que la ayudara a estudiar un poco que tenía un examen muy complicado, él acepto pero pensaba en como acabaría todo aquello, le estaba empezando a gustar y no sabía si era reciproco. Llegó a su casa y se pusieron manos a la obra, a las dos horas decidieron parar un rato a descansar, ella sirvió un par de copas para relajarse y las dejo sobre la mesa, fue a por algo de picar pero antes de cruzar la puerta él le llamó la atención, ella freno en seco, sin siquiera girar la cabeza. Se acercó por detrás y sujeto su cadera con las dos manos, ella llevo sus manos a las de él apretándolas con fuerza. La puso contra la pared sujetando sus caderas, levanto ligeramente su camiseta y rozo su piel, de nuevo su respiración se agito… Él agarro con fuerzas las manos de ella y las puso contra la pared mientras le dice que no se le ocurra moverlas de ahí, que se quede bien quieta. Ella obedece intuyendo lo que se avecina, ella ansiaba su boca, sus labios, sus muerdos en su piel, que le acariciara el cuerpo con sus manos fuertes a la vez que pasionales para poder sentir todo su calor, toda su sensualidad.
Él ardiendo por la boca de ella, por su cuello, comienza a desabrocharle suavemente el pantalón mientras besa y muerde el lóbulo de la oreja. Ella nota la respiración de él en su oído, excitada y nerviosa cierra los ojos y se deja llevar por todo lo que la hace sentir, por cada impulso eléctrico que recorre su espalda, por ese deseo que la está consumiendo y reclama los besos de él. Con los pantalones desabrochados comienza a acariciarla y a bajar poquito a poco el pantalón hasta que finalmente se lo quita. Mete sus manos bajo su blusa, acaloradas y anhelando la piel de ella, comienzan acariciando su cadera, su vientre llegando a la espalda donde unas caricias suaves e intensas se convierten en otras más pasionales, la agarra con fuerza y la arrima a su cuerpo para acariciar su cuello con los labios y con la lengua… Ella se deja entregar al deseo y viendo que no aguanta más lo gira de manera brusca e inesperada, ahora él está contra la pared, pero una mirada desafiante y pasional la frena en seco, se queda paralizada con esa mirada, él posa una mano en su cadera y la sube hasta su espalda, la agarra con fuerza y le transmite que él quiere manejar la situación, la desea, después de tantos años, saben que se desean y ahora él marca el ritmo…
La levanta en brazos con fuerza colocándola en su cintura, y se sienta en el sofá, ella está encima de él pero está claro que el lleva las riendas de la situación, sus manos se han hecho dueño de la espalda de ella, sus caricias marcan el territorio por su cuerpo mientras el va leyendo el diario escrito en cada centímetro de su piel, suave, blanca y sensual. Ella le envuelve el cuello de besos y mordiscos, él de pronto agarra el pelo fuertemente pero sin hacerle daño, gira su cabeza y la besa, primero pasa sus labios rozando los otros, notando la humedad y aumentando el deseo, para más tarde fundirse en ese beso que estaban deseando… Él sujeta la barbilla de ella con dos dedos y la gira, la mira a los ojos mientras dice:

“Quiero hacerte mía, quiero hacerte sentir una mujer y que toda la pasión que guardas dentro me la entregues. Quiero demostrarte esta noche lo que en años de amistad no he hecho y que notes con cada caricia, cada beso, cada mirada y sonrisa desafiante toda la pasión y sensualidad que escondo conmigo.”

En ese momento, sus manos se deslizaron por la espalda de ella, fuertemente, ella arañó su espalda por el escalofrió que sintió al notar las manos de él, le encantaba, era capaz de hacerla sentir deseada con cada caricia. Las manos de él se tornaron fuertes, se incorporo mientras con sus manos la alzaba a ella, le quito la blusa y beso su cuello, bajando por sus pechos… Ella de pronto lo agarro del pelo de manera decidida, le giro la cara y le mordió el cuello, se incorporo y le dijo:

“Quizás sea yo quien tenga algo que demostrarte…”












Mientras lo mirada desafiante y seductora se dejo caer a un lado del sofá… el aceptó el reto y suavemente fue quitando las braguitas de ella deslizándola por sus piernas…

Con solo...


Con solo una de tus caricias, uno de tus besos, una de tus miradas... Con tan solo imaginarte aquí, a mi lado, rozando tu piel, eres capaz de hacer que se me ponga el bello de punta...







"No sé como haces eso que haces, pero no dejes de hacerlo nunca."

28 de Enero...



28 de Enero…

El día empezaba de una manera de lo mas cotidiana para un niño de 16 años, clases por la mañana las cuales fueron buenas. Lleve unas buenas notas a casa con ganas de enseñárselas a mis padres porque me había esforzado para sacarlas, ambos me felicitaron.
Fue pasando la tarde y discutí con mi padre… ya no recuerdo el motivo… solo sé que nos cabreamos mucho el uno con el otro y no hablamos en todo el día…

Me acosté sobre las 11 ya que al día siguiente tenia clases, y me dormí al poco rato… Tuve un sueño de lo más raro, mi madre gritaba mi nombre, desesperada y llorando, y yo no podía moverme, no podía hablar, no podía hacer nada… Angustia y dolor por todos lados, mi madre solo sabia gritar… Me desperté sobresaltado y me di cuenta de que no era un sueño, mi madre me estaba llamando, a gritos, desconsolada, desesperada y llorando… seria alrededor de la 1 de la madrugada. Salí de la cama en el acto y fui corriendo a la habitación de mis padres…
No sabía que pasaba, mi madre estaba en la pared llorando, mirando a mi padre sentado en la cama… gire mi vista poco a poco y entonces lo vi. Mi padre, sentase sobre la cama, estaba sufriendo un infarto… Yo había dado un par de clases de primeros auxilios, levante a mi padre a pulso, sobre unos 90 o 100 kg, sinceramente no sé de donde saqué las fuerzas, y lo coloque en el suelo… Mi madre me gritaba, que hiciera algo, gritaba mi nombre, me agobiaba y desesperaba… Le dije que llamara a urgencias y pidió la ambulancia.

Yo nada mas tumbarlo comencé a practicarle la respiración boca a boca y el masaje cardiaco, era lo único que se me ocurría en ese momento, estaba bloqueado y en shock, no sabía que estaba pasando, que coño había ocurrido… todo era caos y llanto…
Bajaron una pareja de vecinos amigos, la mujer no quería ver aquella escena y el hombre quiso apartarme de mi padre, sabía que había muerto…

                - Fran…

                -- Cállate y sácala de aquí…

                - Pero Fran…

                -- ¡Que te calles y saques a mi madre de una vez de aquí!

La ambulancia tardo 12 minutos en llegar a mi casa, y durante todo el tiempo no pare de hacer todo lo posible por reanimarlo… Ellos hicieron lo posible, pero era tarde. Mi padre, sinceramente mi héroe, murió en mis manos, en mis brazos… Y yo no pude hacer nada para evitarlo.

El médico en jefe de la ambulancia, entre el barullo después de confirmar la muerte, busco a quien atendió a mi padre, contesté rápido con cierta esperanza… Me dijo que no habían podido hacer nada…

-¿Qué edad tienes?

-- 16 años.

-No hemos podido hacer nada por él, pero quiero decirte que has hecho todo lo que estaba en tu mano y lo has hecho bien.

-- No diga que lo hice bien si no está él aquí ahora…

Yo no podía parar de llorar, estaba cabreado, furioso de verdad… No sabía qué hacer, no sabía que pensar, ni podía moverme. En ese instante todo se paró a mí alrededor, no escuchaba nada… solo mi llanto y la ira en mi cabeza… Hasta que oí el llanto de mi madre y de mi hermano, nadie les dijo nada, solo sabían llorar y desesperarse. Me levante, seque mis lagrimas, me acerque a ellos y sonreí.

-Todo va a salir bien –Dije.








Hoy día, aun no sé si podría haber hecho algo mas,
el murió en mis brazos sin yo poder hacer nada y
de lo que más me arrepiento es de haber discutido 
con el aquel día y no haberle dicho “Te quiero.”