28 de Enero...



28 de Enero…

El día empezaba de una manera de lo mas cotidiana para un niño de 16 años, clases por la mañana las cuales fueron buenas. Lleve unas buenas notas a casa con ganas de enseñárselas a mis padres porque me había esforzado para sacarlas, ambos me felicitaron.
Fue pasando la tarde y discutí con mi padre… ya no recuerdo el motivo… solo sé que nos cabreamos mucho el uno con el otro y no hablamos en todo el día…

Me acosté sobre las 11 ya que al día siguiente tenia clases, y me dormí al poco rato… Tuve un sueño de lo más raro, mi madre gritaba mi nombre, desesperada y llorando, y yo no podía moverme, no podía hablar, no podía hacer nada… Angustia y dolor por todos lados, mi madre solo sabia gritar… Me desperté sobresaltado y me di cuenta de que no era un sueño, mi madre me estaba llamando, a gritos, desconsolada, desesperada y llorando… seria alrededor de la 1 de la madrugada. Salí de la cama en el acto y fui corriendo a la habitación de mis padres…
No sabía que pasaba, mi madre estaba en la pared llorando, mirando a mi padre sentado en la cama… gire mi vista poco a poco y entonces lo vi. Mi padre, sentase sobre la cama, estaba sufriendo un infarto… Yo había dado un par de clases de primeros auxilios, levante a mi padre a pulso, sobre unos 90 o 100 kg, sinceramente no sé de donde saqué las fuerzas, y lo coloque en el suelo… Mi madre me gritaba, que hiciera algo, gritaba mi nombre, me agobiaba y desesperaba… Le dije que llamara a urgencias y pidió la ambulancia.

Yo nada mas tumbarlo comencé a practicarle la respiración boca a boca y el masaje cardiaco, era lo único que se me ocurría en ese momento, estaba bloqueado y en shock, no sabía que estaba pasando, que coño había ocurrido… todo era caos y llanto…
Bajaron una pareja de vecinos amigos, la mujer no quería ver aquella escena y el hombre quiso apartarme de mi padre, sabía que había muerto…

                - Fran…

                -- Cállate y sácala de aquí…

                - Pero Fran…

                -- ¡Que te calles y saques a mi madre de una vez de aquí!

La ambulancia tardo 12 minutos en llegar a mi casa, y durante todo el tiempo no pare de hacer todo lo posible por reanimarlo… Ellos hicieron lo posible, pero era tarde. Mi padre, sinceramente mi héroe, murió en mis manos, en mis brazos… Y yo no pude hacer nada para evitarlo.

El médico en jefe de la ambulancia, entre el barullo después de confirmar la muerte, busco a quien atendió a mi padre, contesté rápido con cierta esperanza… Me dijo que no habían podido hacer nada…

-¿Qué edad tienes?

-- 16 años.

-No hemos podido hacer nada por él, pero quiero decirte que has hecho todo lo que estaba en tu mano y lo has hecho bien.

-- No diga que lo hice bien si no está él aquí ahora…

Yo no podía parar de llorar, estaba cabreado, furioso de verdad… No sabía qué hacer, no sabía que pensar, ni podía moverme. En ese instante todo se paró a mí alrededor, no escuchaba nada… solo mi llanto y la ira en mi cabeza… Hasta que oí el llanto de mi madre y de mi hermano, nadie les dijo nada, solo sabían llorar y desesperarse. Me levante, seque mis lagrimas, me acerque a ellos y sonreí.

-Todo va a salir bien –Dije.








Hoy día, aun no sé si podría haber hecho algo mas,
el murió en mis brazos sin yo poder hacer nada y
de lo que más me arrepiento es de haber discutido 
con el aquel día y no haberle dicho “Te quiero.”

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