Era
una noche cerrada, verdaderamente oscura, y esto se debía a que estábamos alejados
de la ciudad, en concreto estábamos en el campo, de caza mayor. Estábamos
esperando que entrara la pieza de caza y la luna llena iluminaba aquella noche
tan cerrada, la recuerdo bien y realmente estaba grande y blanca, yo no podía parar
de mirarla porque desde bien chico la luna llena me atraía, me encantaba.
Mi
padre, observando el paisaje en busca de algo a lo que disparar, reparo unos
segundos en mí, mirándome muy atento. Me sacó de mi embelesamiento diciéndome:
-¿Tanto te gusta?
- emmmm, ¿Qué? –Dije mientras lo
miraba medio adormilado.
-¿Qué si tanto te gusta la luna
llena?
-Si, no sé porque, me encanta.
En
ese momento, dejo todo en el suelo y se acomodó, recostado sobre la hierba y me
pregunto si quería escuchar una historia que conocía sobre la luna llena, a lo
que por supuesto contesté de forma positiva.
“Un
día existió una pareja que se amaba con locura, el lo daba todo por ella y ella
solo vivía por él.Un
día, lluvioso, quedaron en el puente donde cada mes veían la Luna Llena. Se
conocieron una noche de Luna Llena y quisieron mantener eso, a ambos los
enamoraba la luna. Esa noche, ella no se presentó...
Jamás
volvió a saber nada mas de ella, ni que había pasado ni nada, pero cada mes él
rigurosamente iba al puente y se quedaba toda la noche observando la Luna
Llena.”
Y
es que se dice que la Luna Llena es mágica, se cree que si miras fijamente la
Luna puedes sentir cerca a la persona que mas eches de menos aunque este a
miles de kilómetros o incluso aunque no esté ya entre nosotros…
Que
si miras a la Luna Llena con atención tendrás a tu lado a la persona que
necesites en ese momento a tu lado.
Ahora
decidme, ¿Miráis la Luna Llena?... ¿Lo haréis?
Creo
que ahora entendéis porque es tan importante, porque me gusta tanto y porque
casi todas las noches de luna llena, salgo a verla unas cuantas horas.
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