Nada más entrar en mi habitación, soltamos los abrigos y te
tumbe sobre mi cama, me coloque encima de ti y me acerque a tu boca. Nos
miramos de forma apasionada, nuestros labios húmedos estaban a 2mm de
distancia, nuestros ojos se intentaba descifrar unos a otros y nuestras mentes
solo pensaban una cosa… “bésame, por favor”.
La tarde paso muy divertida, pero yo no me sentía bien, sabía
que él volvía pronto, cada segundo que pasaba anunciaba su llegada e
inevitablemente mi retirada, no quería perderte, yo… me enamore de tu sonrisa,
de tu mirada seductora y de tus labios suaves.
Tú estabas sentada en mi silla y yo estaba tumbado en mi
cama, pensando, pensado como podía sacarte una sonrisa, pensando cómo hacerte
feliz. Te levantaste y te viniste a la cama, te tumbaste junto a mí, me
abrazaste y pusiste tu cabeza sobre mi pecho, “Tu ladito del corazón, es cálido,
es calmado, me gusta” me dijiste mirándome a los ojos, yo calle y sonreí sacando
a la luz su preciosa sonrisa. Cada pensamiento por mi cabeza me decía que me
quedaba poco tiempo, cada pensamiento me decía que te iba a perder, y no quería,
por nada del mundo… Cogí aire para intentar despejar mi cabeza, y al suspirar
abriste tus ojos, aun estabas apoyada en mi pecho, escuchando como mi corazón susurraba
tu nombre… Me miraste y me dijiste “¿Qué te pasa, estas bien?” “No quiero
perderte…” mis ojos se inundaron pero no iba a llorar, solo quería aprovechar cada
segundo contigo aunque mi cabeza no paraba de repetirme que te irías de mi
lado. “No vas a perderme, lo prometo, no
quiero perderte tampoco” dijiste. Ahora dime, se sincera y contesta por favor…
…¿Volverás?
0 comentarios:
Publicar un comentario